
“Fue un proceso relativamente rápido, pero con varios matices. En la primera sesión aprendí rápidamente todos los movimientos individuales y en ese momento pensé que podría hacerlo el mismo día. Pero no fue así. Probablemente fue el problema de roca más largo que he escalado jamás, con 28 movimientos. Mantener mi mente clara y enfocada fue lo más desafiante. Había dividido mentalmente el problema en tres partes. El primero consumió la tiza necesaria para el segundo. La parte final del tejado, donde está el quid de la cuestión. Tuve que llegar allí con una buena cantidad de fuerza para los cuatro movimientos súper explosivos en los que tenías que permanecer comprimido durante toda su duración. Y finalmente la salida, una cuestión de autocontrol y claridad mental, donde lamentablemente caí tres veces. Ayer, después del clásico calentamiento por los distintos tramos, por fin conseguí escalarlo en el primer intento, todo salió bien.
Muchas gracias a mi Gnappa steppph_dove por apoyarme en este increíble proceso”.

Comentarios (0)