Sumergido en el ritmo relajado de esta sesión en Tenerife, aprovecho para poner en palabras algunos pensamientos. Hoy toca hablar de las “reglas” que son (o deberían ser) compartidas por la comunidad bloquera.

La escalada es sin duda la tierra de las reglas no escritas — costumbres que se transmiten de boca en boca, conocidas por todos pero explicadas por nadie. Vivimos el outdoor libres como hippies, felices bajo el sol, ignorando las miradas asesinas de los fanáticos del bloque... Así que decidí escribir esta pequeña guía de etiqueta escaladora: el arte de hacer que todos se sientan cómodos y dejar siempre buena onda.

1 - No hagas tus necesidades bajo los bloques.

Seamos sinceros: hay líneas que literalmente dan ganas de cagar. Feas de ver, feas de escalar; feas, punto. Pero por favor, un poco de respeto: si una línea te provoca el apretón, corre un poco más lejos antes de soltarlo.

2 - A nadie se le niega un buen spot.

Estés bajo una barra, en una roca o en el rocódromo, siempre se agradece tener alguien que vele por tu seguridad. Sacrifica tu descanso por la crew: levántate y spotéale.

3 - No subas al crash pad con las zapas sucias.

¡El pad es sagrado! ¿Te subirías con los pies llenos de barro a la barriga de tu colega? Él te recibe con un abrazo mullido y tú le das una patada de tierra… Vergüenza.

4 - Sé suave con la roca.

La relación con la roca se resume en una frase: pon la otra mejilla. Te rompe la piel, te drena la energía, te deja sin ego… Da igual — pon la otra mejilla. Cepíllala con cariño, no escarbes las presas, si está mojada, mejor dejarla. La roca te lo recompensará con un pegue al atardecer — igual hasta ligas.

5 - No se celebra cuando alguien se cae.

¿Alguien está a punto de robarte la primera ascensión y se cae en los últimos romos fáciles? No se celebra. Al menos no en voz alta. Susúrralo, eso es mucho más elegante.

6 - No toques las presas con las manos llenas de grasa.

La leyenda dice que la famosa escena de Giacomo Poretti gritando “¡Quita esas manos asquerosas!” ocurrió en Varazze, con un trozo de focaccia ligur aceitosa como cómplice...

7 - Si encadenas, ¡invita la ronda!

¿Te has preguntado por qué hace tanto que no haces un encadene épico? Seguro que es porque no invitaste nada a tus compis. Celebrar juntos es un honor — pero también una obligación.

8 - Baja la música, ata al perro, guarda el porrito.

Todos tienen derecho a disfrutar del outdoor como les dé la gana, pero la libertad de uno termina donde empieza la del otro. Si llega gente mientras escalas solo o con colegas, no seas dictador. Baja la música, ata al perro, guarda el humo. O al menos, crea una democracia y pregunta…

9 - Primero encadena, luego baja el grado.

Un poco fácil, un poco dura, la hizo mi colega, la abrió uno que me cae fatal… ¡Baja el grado, claro! Pero antes, encadénala.

10 - No hay reglas.

La escalada nació libre y siempre lo será. Nadie va a obligarte a seguir reglas sin sentido. Pero cuidar la naturaleza y crear buena vibra depende de nosotros. ¿La única regla? No hay reglas — ¡solo sentido común!

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