
Nunca en mi vida de búlder una piedra me ha empujado con curiosidad a buscar y ver una película de otra época.
Amarcord, 1973, dirigida por Federico Fellini, una trama sencilla en la que se expresa tanta complejidad.
El búlder tiene el mismo nombre y la misma textura, tanta sencillez que requiere complejidad de gestos para entenderse.
Hace años subí a la versión stand. La versión sentada siempre me ha intimidado, en parte por su historia, en parte por el grado, en parte porque vi cómo rechazaban a tantos escaladores fuertes, en parte porque es realmente una línea que rompe los dedos.
Hace años, la escalada y los intentos de Samuele Carducci me impresionaron mucho.
Este año en un día muy raro, casi un poco por diversión, acompañando a Pazzz que ya dominaba los movimientos y ese mismo día logré escalarlo, me encontré haciendo todos los singles.
Me dijo que estaba listo, por mil razones realmente no lo creía, pero tenía razón, unos días y unas vueltas después, inesperadamente, con todo el #brazzteam animando, ¡entra el sit!
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